Gudja_Hoen _Falker Háifsts

Registrado: 28 Feb 2008 Mensajes: 127 Ubicación: Midjungard
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Publicado: Lun Jul 19, 2010 9:45 pm Título del mensaje: Eclecticismo y Sincretismo Por Luis G. Abbadie |
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Eclecticismo y Sincretismo
Por Luis G. Abbadie
Cuando tratas con la Brujería Tradicional Moderna, estás tratando
con (inevitables) mezclas de cultura mística.
Robin Artisson
Nota preliminar: Gracias al Gudja Hoen Falker por sus críticas, por
invitarme a compartir este ensayo y por aclarar para mí algo tan
básico como el que universalismo y sincretismo son meros sinónimos.
Una de sus observaciones fue que el texto es demasiado personal,
pero como saben quienes me han leído antes sabrán que ese es
sencillamente mi estilo, y espero que me tengan paciencia aunque
desentone con la sobriedad habitual del foro.
Otra observación fue que, para clarificar el texto,
añadiese "Universalismo" entre paréntesis. Como le comenté, este
ensayo fue hecho por solicitud de un buen amigo, sumo sacerdote
wiccano, para su página web, y lo acabo de consultar puesto debo
ceñirme a sus guidelines y sería de pésimo gusto dejar que
circularan versiones distintas de un mismo texto. Él me pidió que no
utilizara estos paréntesis, de manera que espero que con esta nota
baste. He incorporado un par de referencias generales, ya que no me
considero con derecho a juzgar lo que es un camino espiritual bien o
mal llevado, cuando ese camino no es el mío. Por eso mismo, la Wicca
se encuentra descartada del presente ensayo.
Además, me debo sobre todo a los parámetros del espacio al cual este
ensayo está destinado originalmente, y es a falta de oportunidad y
conocimientos para hacer una versión más apropiada para un foro
heathen, que me permito compartir esto con ustedes. Confío en que
nuestras sendas son lo suficientemente próximas para que muchas de
las cosas que comento sean aplicables en ambos mundos.
Me disculpo por esta larga intromisión, y espero que encuentren
interesantes mis opiniones.
* * * * *
Alguien que me escuchaba lamentarme del excesivo eclecticismo que ha
invadido al ámbito neopagano, me señaló una vez que la Brujería
Tradicional parece ser igualmente ecléctica; después de todo,
muestra tantos "préstamos" de diversas culturas. Por otra parte,
¿existe una cultura que no haya abrevado de sus vecinos? Cualquier
historiador nos dirá que tal cosa es imposible. ¿Es, pues, el
eclecticismo la norma?
1. El Sincretismo
Todas las religiones son sincréticas, no eclécticas. El sincretismo
consiste en dos procesos principales: la incorporación progresiva y
espontánea de elementos ajenos pero compatibles –esto es
fundamental: compatibles- con la verdad fundamental de una religión,
que de alguna manera complementan y enriquecen a ésta (por ejemplo,
el uso de sahumerios de copal en algunas ceremonias católicas
rurales), y la integración de elementos superficiales ajenos para
asumirlos como manifestaciones de aspectos de la religión propia de
manera que la verdad religiosa se refuerce y no se contamine (como
las vírgenes y santos que para los santeros son sólo aspectos
externos de sus Orixás).
Ahora bien, la compatibilidad, y el carácter enriquecedor de algunos
elementos, son cosas debatibles.
Algunos brujos de la sierra de Puebla –brujos en el sentido de
curanderos/chamanes, que practican supervivencias de prácticas
nahuatlacas- colocan en sus ofrendas anuales en el cerro flores,
alimentos –y una lata de Coca-Cola. No debe ser otro refresco,
decían a un intrigado antropólogo; debe ser una Coca. Una reacción
más incómoda vi hace poco en TV por parte de un reportero a quien le
explicaban una receta regional de alimento en la cual, al caldo en
que la carne de res y puerco era cocinada, añadían tequila –y al
final, una Coca-Cola.
El reportero estaba visiblemente incómodo al encontrar un producto
que suele ser icono del "malinchismo" contra el cual muchos
mexicanos protestan, incorporado en la receta. A mí me divirtió
esto, y, ¿saben qué? No me molesta. Porque a fin de cuentas, la
gente de Mazamitla –el lugar donde esto ocurría- no se anda
preocupando por "esto es nuestro" y "esto es extranjero". "¿Qué más
propio de mi cultura", dirá un niño de un pueblo mexicano, "que la
tienda de abarrotes a la que mi madre me manda desde que me acuerdo,
y las cosas que venden allí?" Pues el niño crece viendo estas cosas.
Y sí, los nacionalistas dirán que ahí está el problema. Pero para el
niño, eso no es un problema, simplemente ES. Acusar, pues, al niño
de ecléctico si al crecer comparte lo que suele beber de manera
cotidiana con los espíritus del bosque, sería injusto.
Muchas veces he protestado contra la incorporación de ángeles en la
Wicca y el Neopaganismo; y más todavía contra los dragones, pues por
lo menos los ángeles provienen de una cultura antigua, mientras que
los dragoncillos que flotan en el astral son una llana invención de
la New Age, como bien ha demostrado Ronald Hutton.
Sin embargo, en prácticamente todas las formas de Stregoneria de que
tenemos noticias, hay una incorporación en mayor o menor grado de
seres angélicos e incluso, en muchos casos, del santoral católico.
El cristianismo se ha traslapado, a veces superficialmente, a veces
invadiendo entresijos, con las supervivencias aztecas, toltecas,
etc., pero éstas subsisten a pesar de que muchos lo nieguen, y no
tienen nada que ver con las aberraciones de José Argüelles, Antonio
Ruiz, Antonio Velasco Piña y Carlos Castaneda. Pero la llegada del
cristianismo es relativamente reciente, apenas 500 años. En Italia,
su presencia ha sido mucho más prolongada, su efecto sobre las
supervivencias de elementos paganos más patente.
Repito: las religiones son sincréticas, no eclécticas.
"Sincretismo" es una palabra que usamos de manera muy limitada, y
con frecuencia en sentido negativo; casi siempre, como la
combinación descarada de elementos de dos o tres religiones
diferentes. Pero es mucho más que eso, como un término utilizado en
el ámbito de la Antropología. El sincretismo es parte del proceso
natural de todas las religiones; conceptos, prácticas, símbolos,
incluso deidades, son introducidas por alguien, y si son más o
menos compatibles con la cosmología y liturgia existentes, y llenan
un hueco menor de manera conveniente, acaban por ser asimilados al
cuerpo de creencias. Pero se trata de un proceso natural,
progresivo, que no es consciente ni deliberado, sin embargo es parte
del crecimiento y desarrollo de cualquier senda espiritual.
Actualmente tenemos una necesidad que se antoja patológica de
clasificar, de catalogar. Dentro del ámbito pagano/neopagano,
solemos referirnos a las distintas denominaciones o vertientes de
práctica con la palabra estándar "Tradición". Por poner un ejemplo,
se habla de Tradiciones wiccanas como la Gardneriana, la
Alexandrina. Menciono éstas porque fue precisamente con ellos que
nació el concepto. Las "Tradiciones" acabaron por ser bautizadas, en
este caso con los nombres de sus creadores. Después, legión de
tradiciones brotaron, todas ellas adoptando algún nombre particular.
Ahora, cuando se habla de una tradición, la gente pregunta ante
todo "cómo se llama tu tradición", por eso en casos de prácticas
tradicionales, más de una vez escuchamos algo como "esto no tenía
ningún nombre pero ahora lo llamamos así". Para algunos parece muy
importante decir "este es nuestro nombre, estos son nuestros Dioses,
estas son nuestras prácticas" para que haya un contraste, para no
ser confundidos con sus vecinos.
Esto no le importaba a una strega de Campania, ni a un hedgewitch de
los Altos de Escocia; el devoto de Hermes en Atenas, el sacerdote
nórdico de Woden y el sacerdote de Amón en Tebas no dedicaban un
minuto a pensar en su contraste con una multitud de competidores
como corredores de bolsa espirituales. Donde hoy la gente pregunta,
¿cuál es tu tradición? Antes dirían sencillamente ¿cuáles son tus
Dioses? Y hay una gran diferencia. Sencillamente era algo que estaba
ahí, y no había problema ni discusiones infantiles sobre
la "validez" de una religión.
Julio César, y otros, quisieron identificar a los Dioses célticos
con los propios; esto es significativo, ya que es un paralelismo con
los invasores españoles que quisieron encontrar a algún santo
viajero en Quetzalcóatl. Como el Cristianismo, el culto a Júpiter y
su panteón era la "religión oficial" del Imperio Romano, la fe de la
nobleza, aunque los campesinos y centuriones conservaran a sus
deidades familiares y regionales. Eran los practicantes de
esa "religión oficial" quienes tenían la necesidad de encontrar en
todas partes huellas de sus Dioses. Esto no era secretismo ni
eclecticismo, sino un impulso a creer que su religión, una religión
de élite, era el eje de todas las demás.
Los lugareños aceptaban sin reparo a los colonos romanos con sus
deidades extranjeras; no fue por esas comparaciones que hacía el
César que se crearon amalgamas celtorromanas como Apollo Vindonus,
sino de manera espontánea, sin intención, al convivir los cultos de
dos deidades cuyos devotos empezaron a ver similares en algún
momento y sin reparo, supusieron una misma. Sincretismo puro. Así,
la bruja puede llamar a Tubal Qayín, a Orvindel, y no es sino uno
quien responderá, el Herrero bajo la Peña Hueca.
Como dice Robin Artisson en su artículo "Witchcraft Defined":
"En Gran Bretaña, sobre todo en los Shires Fronterizos y la Región
Occidental, no se puede separar al Gnosticismo del Oficio. Ya no es
Gnosticismo puro, y no ha sido "puro" en ninguna parte, desde el
siglo IV cuando el Gnosticismo fue prácticamente obliterado por la
Iglesia Cristiana Ortodoxa".
Robin concluye que:
"La Madre Obscuridad/Dama Sabiduría, una inequívoca figura
tipo "Sofía", y el Dios de la palabra, o el Portador de la Luz, que
es el agente activo de manifestación así como de la generación
fecunda (tanto en niveles físicos y toscos, como en niveles mentales
y creativos) son prevalentes en el oficio Tradicional de los Shires,
y un claro paralelo puede ser mostrado con el Gnosticismo y la
Daemonología/Misticismo gnóstica sabea/sarracénica".
En efecto. Además, algunos cantos tradicionales hacen uso de ciertas
palabras que parecen tener origen euskera; palabras que coinciden en
parte con el famoso canto brujeril vascuense "Eman Hetan". En la
Brujería Escocesa –que no escapa al ineludible paralelismo delineado
por Artisson en el párrafo anterior- he identificado elementos
célticos y teutónicos, nombres latinos, y cosas de origen todavía
más improbable. La Brujería Tradicional, evidentemente, no es
extraña al sincretismo.
2. El eclecticismo
El eclecticismo, si somos sinceros, es algo muy distinto tal y como
se manifiesta en el desarrollo de las religiones. Fue abundante en
los últimos días del imperio romano, cuando algunos cultos egipcios
y sirios, así como numerosas mezclas, eran populares, y ahora lo es…
"el sincretismo (…) sigue presente en muchas sociedades
tradicionales. En cambio, en el mundo moderno está presente sobre
todo el eclecticismo. Mientras que el sincretismo es un fenómeno
colectivo, de gran duración, que se ha dado con ocasión de las
conquistas imperiales para defender la propia verdad religiosa, el
eclecticismo es un fenómeno individual, bastante precario, que se ha
dado en las crisis civilizatorias y donde los individuos no están
tan preocupados por la verdad como por la funcionalidad de los
elementos religiosos que se asumen para construir su propia religión
personal. (las cursivas son mías)
Manuel M. Marzal (filósofo, teólogo y antropólogo peruano), "La
antropología de la religión", en la compilación El estudio de la
religión, Ed. Enciclopedia Iberoamericana de religiones / Editorial
Trotta (p.140)
El eclecticismo, a pesar de ser abanderado por los neopaganos como
el parámetro fundamental, es para la Antropología un signo de una
senda espiritual decadente y senil. No revitaliza a una religión con
nuevas adiciones que la complementen; está introduciendo a la fuerza
cualquier práctica o creencia que a alguien sencillamente le gusta o
le impresiona debido a que a alguien más le funciona, y no les
importa que tenga fundamentos inherentemente incompatibles; es un
préstamo al azar y superficial de no una sino diversas fuentes.
Lo peor viene cuando conceptos que abiertamente contradicen no al
paganismo en sus bases son incorporados como aceite al agua… el
trabajo con ángeles, los maestros ascendidos, los mensajeros
extraterrestres, son algunos de los ejemplos más chocantes. El
pagano debería dialogar con sus Ancestros, no necesita más… en lugar
de ello convoca a entidades ajenas que con frecuencia contradicen a
su propia fe. Eso es eclecticismo exacerbado, y en lugar de
enriquecer al Paganismo, la pone en riesgo de que sus fundamentos
desaparezcan en un mar de elementos dispares, herencia de la New Age.
El eclecticismo es una señal de falta de responsabilidad y
compromiso con un sistema de creencias; y como síntoma de la
decadencia de una religión, augura una caída inminente. Incluso la
Iglesia Católica, a pesar de sus dogmas rígidos, se ha vuelto más y
más ecléctica en su práctica popular, sobre todo en países latinos;
formas diversas de magia foklórica, feng-shui y diversas prácticas
orientalistas (que no orientales) son adoptadas cada día más por los
católicos.
El eclecticismo es la esencia misma de la New Age; invada y pervade
la espiritualidad per se, puesto que va más allá de las
llamadas"religiones New Age" para influir en las vidas de gente de
cualquier ideología y que se expone a la difusión sin precedentes de
material desinformativo. Pero, tristemente, no es nada nuevo en el
terreno de la espiritualidad.
Pero el concepto actual del eclecticismo como una palabra positiva,
es muy extraño. Algunos utilizamos palabras que por mucho tiempo han
sido peyorativas, como la de "brujos", pero le atribuimos un
significado muy diferente. Sin embargo el eclecticismo, con
significado idéntico al utilizado en los estudios antropológicos de
las religiones, ahora es asumido con entusiasmo por infinidad de
personas, ¡y se enorgullecen de ello!
D.J. Conway es una autora que no me inspira ninguna confianza; sin
embargo, alguna vez ella señaló algo muy cierto: la New Age es un
culto al ego, nada es más arrogante que el pretender que el universo
entero, los Dioses y la naturaleza se sometan a los parámetros de
una cosmovisión personal creada según nuestro criterio. El
paganismo, en particular, nos permite una amplia libertad de
adaptación; pero ni siquiera ese carácter laxo basta a algunos, que
sólo buscan hacer lo que les plazca y creer, no lo que creen, sino
lo que se les antoja creer. Alguien –olvido quién- decía que no se
trata de ver cuál espiritualidad me queda, sino a cuál
espiritualidad le quedo yo. No son corbatas, son sistemas de ver al
cosmos y de interactuar con él, y hay que ser lo bastante humildes
para reconocer esto. Para mí, la verdadera prueba de que me
encontraba en una senda espiritual sólida y con verdadera entrega
fue cuando me encontré ante algunos aspectos que no me gustaban ni
me era cómodo creer, y sin embargo comprendía que eran parte y
consecuencia de mi senda, y los acepté.
Para mayor confusión, la palabra "ecléctico" a veces –sólo a veces-
es utilizada precisamente con intención de no aparentar falsas
pretensiones. Hay quienes se declaran eclécticos por el hecho de ser
autodidactas, y de ser conscientes de que su práctica es en buena
parte especulativa. A estas personas mejor les vendría
denominarse "autodidactas" o de alguna otra manera, pero supongo que
están en su derecho de elegir cómo definirse.
3. De ángeles y odres
Acabo de mencionar a los ángeles como una de las interpolaciones
forzadas más frecuentes en el neopaganismo ecléctico. Sin embargo,
también hay presencia de ángeles, como dije, en la Stregoneria
Tradicional. La manera en que fueron incorporados hace, creo, toda
la diferencia del mundo.
En la Stregoneria, los Grigori son una raza de espíritus estelares
que son convocados con distintos fines, el más difundido de los
cuales sería su presencia en los puntos cardinales durante un
ritual, así como obtener conocimiento. Numerosas streghe y stregoni
los identifican con los Vigilantes del Libro de Enoch, descritos
allí como un orden de ángeles que instruyeron a los seres humanos en
las artes y oficios, en contra de la voluntad divina, y les
atribuyen los nombres de éstos. Otros les atribuyen nombres
etruscos. Algunos santos son obvias bastardizaciones de las deidades
precursoras, como Santa Lucía que ha sustituido a Diana Lucina.
Ahora bien, como dije, hay quienes identifican a los Grigori con
nombres etruscos; entre ellos Raven Grimassi, italiano de segunda
generación en los Estados Unidos. Grimassi ha publicado un par de
libros sobre Stregheria, en los cuales advierte de entrada al lector
que los rituales que presenta no son tradicionales, sino creados
expresamente para ser publicados, y ofrece una liturgia básica para
lo que bautiza "Tradición Aridiana", que sería algo así como una
opción de forma de Stregheria que un lector interesado en la
Brujería italiana pueda practicar si no tiene acceso a una Tradición
original.
Mi opinión acerca de Grimassi me la reservo, ya que no deseo
desviarme del tema más de lo necesario. Lo que nos interesa ahora es
que Grimassi intentó re-paganizar la Stregheria, depurar los
elementos cristianos. El material que publica también se encuentra
libre de influjo cristiano. Y esto nos lleva a que muchas veces, los
seguidores de Grimassi se han encontrado cara a cara con una strega
o stregone que aprendieron la Stregoneria de sus padres y abuelos y
han crecido con ella, ¡y estos lectores de Grimassi les echan en
cara que no pueden ser streghe ya que están mezclando ángeles y
cristianismo en sus prácticas! Más papistas que el papa, estas
personas. Y si a esas vamos, más grimassianos que Grimassi, quien
reconoce sin reparos que la Stregheria venía condimentada de santos
hasta que él metió mano.
El punto es, quienes hoy nos identificamos como paganos, rechazamos
que la actual moda New Age de la angelología sea injertada en
nuestras usanzas; sin embargo, la Stregoneria Tradicional nos
plantea una situación muy distinta, que no puede ser juzgada bajo
los mismos parámetros. En mis primeros años como pagano, me dediqué
a la Stregoneria, y prescindí de los ángeles; pero mi Stregoneria
era reconstruccionista, no familiar. Si lo hubiera sido, otro
serafín habría cantado.
Ahora bien, hay varias maneras de incorporar un elemento ajeno a una
religión existente. Numerosas streghe han señalado que hay una
similitud entre la Stregoneria y la Santería; las figuras de santos
y ángeles, en una y otra, han sido asumidas como ropajes externos
para entidades más antiguas y nada cristianas.
Aquí es donde debo entrar en terrenos de lo subjetivo. Los Grigori,
en mi experiencia, son muy distintos a lo que responde, por ejemplo,
al llamado a los Arcángeles en el Ritual Menor del Pentagrama de
Golden Dawn/Thelema. Pienso que se trata de entidades de naturaleza
muy particular que son denominadas de esta manera debido al velo
judeocristiano que recubre a la cultura italiana. Quizá estas
entidades son precisamente a las que los hebreos conocen como
Vigilantes, no tengo problema con ello debido a que sería muy
ingenuo pensar que un orden de seres que de alguna manera tienen
injerencia en las fuerzas convocadas en el ritual, fuesen conocidos
exclusivamente por la gente de una región particular del mundo.
Mientras que el paganismo es básicamente politeísta, rehusarnos a
aceptar que algunos espíritus, entidades e incluso deidades pueden,
en algunos casos, intervenir en sistemas de creencia ajenos es como
mínimo egoísta, como si estuvieran sujetos a nuestra aprobación y a
nuestros límites fronterizos y culturales.
Ahora bien, hay quienes defienden de manera pertinaz que hay ciertos
seres que no son sino aquellos que el cristianismo denomina ángeles;
el que haya cierto tipo de entidades análogas, o si a esas vamos,
incluso el que se trate de los mismos seres conocidos bajo otro
nombre, no da el derecho a un cristiano decepcionado que ha
encontrado su senda en el Paganismo para que incluya a los ángeles
en un rito pagano. El hecho mismo de que defienda la palabra y
visión cristianas de "ángeles" demuestra que quiere verlos en un
sentido cristiano, y no ha asumido de corazón la perspectiva pagana.
Esto es muy distinto a utilizar una palabra que aprendiste de tus
padres a utilizar dentro de un ritual brujeril, como la strega.
En varias ocasiones he señalado que la versión indú de la
reencarnación, la Rueda del Karma, etc., no pertenece al Paganismo,
sin embargo, todos estamos acostumbrados a utilizar, bien o mal,
estas palabras. Sin embargo, al considerarlo a la luz del
sincretismo, Karma es un concepto tan difundido y arraigado en
Occidente que es posible que sea ya una sincretización en marcha,
por mucho que me resistiera a ello.
Como dije antes, la Brujería Tradicional, como todas las sendas
religiosas o espirituales antiguas y modernas, ha sido sincrética, y
no ecléctica, casi todo el tiempo. Actualmente esto puede cambiar,
ya que nos hemos hecho más conscientes del carácter propio y ajeno
de algunas cosas, y cada uno tendrá su criterio particular. A pesar
de todo, aun cuando el núcleo de espiritualidad permanece uno y el
mismo –la "corriente mágica", en términos ceremonialistas-, la
forma, la praxis, cambia y evoluciona, adecuándose a nuestra
experiencia como individuos y comunidad. Los tradicionalistas
buscamos ser fieles a las antiguas prácticas paganas; sin embargo,
sería ocioso pretender llevarlas a cabo tal y como se hacía en el
pasado. Aquello que hoy vemos como excepcional, entonces era
cotidiano. La espiritualidad estaba integrada a la vida cotidiana, y
eso es algo que olvidamos.
Algunos brujos tradicionales que conozco utilizan un cuerno para
consagrar vino a los Dioses, y cuando menos uno, un odre; esto es
algo muy bello, sin duda, pero conseguir un cuerno o un odre, y más
que sean apropiados, no es fácil en nuestros días. En cambio, cuando
los brujos de antaño alzaban un cuerno o un odre en honor al Maestro
del Sabbat y a la Dama de Elfhame, tenían en sus manos objetos que
muchas personas en su pueblo podían poseer. ¿Cuántas personas no
poseían un odre? En cambio, sólo sé de un pagano actual que utiliza
uno (sin duda hay más, pero ese no es el punto). Claro, cuando
invitamos a una persona importante a cenar, utilizamos la mejor
vajilla; asimismo, no iba a utilizarse cualquier odre o cuerno
vetusto para ofrecer a los Dioses. Pero utilizar cuerno u odre,
admitámoslo, es una extravagancia, que apela más a nuestro sentido
de lo estético que al rigor de lo sagrado. Si hubiésemos de utilizar
el equivalente moderno del cuerno u odre, usaríamos una copa o vaso
fino. De hecho, yo uso una copa de cristal de Murano a manera de
cáliz.
Por motivos culturales, sociales, humanitarios, prácticos y de
razonamiento, nuestra praxis no puede ser como lo habría sido hace
varios siglos. Pero nuestra interpretación de esto es subjetiva. Es
demasiado fácil convertir una diferencia de postura en un reproche.
El tradicionalista exacerbado puede rechazar cualquier cosa que no
sea avalada por la antropología más actual; el extremista de la New
Age se siente con derecho a saquear todas las ideologías y adoptar
cualquier idea nueva que se le presente.
Hay brujos tradicionales que se sienten con derecho de negar que una
persona que vive fuera de las Islas Británicas pueda ser bruja;
parecen creer que la conexión con las fuerzas del Territorio
únicamente puede ser llevada a cabo allá. Este tipo de pensamiento
retrógrado bordea en el racismo, y más cuando se refuerza con una
interpretación demasiado ortodoxa del concepto brujeril de ser "De
la Sangre". Se dice que una bruja nace, no se hace; sin embargo,
Robert Cochrane reconocía la posibilidad de que una bruja pueda
ser "hecha", sin embargo, "lágrimas deben ser derramadas" para que
eso suceda. No es un proceso fácil, pero es posible, La Sangre Bruja
se encuentra latente en todos nosotros; si nos remontamos lo
suficientemente lejos en el pasado, todos tenemos ancestros paganos.
La raíz de la vida es una; el Dios de los Brujos no trajo el Fuego
para un pueblo elegido, sino para el primer clan, para los ancestros
de la humanidad entera. Y lo mismo podemos decir de los orígenes
míticos de cualquier tradición. Un gran amigo y sumo sacerdote
brujeril es judío de nacimiento; sin duda los ortodoxos británicos
le negarían el derecho a ser pagano siquiera, mucho menos brujo. Sin
embargo, tal es la ceguera de la ortodoxia exacerbada, el racismo
solapado que nace del celo mal enfocado, incluso por parte de
personas que deberían mostrar un mayor discernimiento, como brujos
tradicionales británicos que son.
Cito mucho a Robin Artisson, sin embargo es el autor cuyas ideas en
cuanto a Brujería y Paganismo han resultado más sólidas al
contrastarlas con mis opiniones y experiencia. Artisson, en su
artículo "What We Mean by Sane Heathenry", habla como heathen y,
utilizando una terminología que por lo que he visto es jugar con
fuego en ese ámbito, dice:
"Nos guste o no, hay quienes creen que a menos que seas un heathen
tribalista o folkish, debes ser un new-agero y un tonto pagano
ecléctico. Hay una aproximación Universalista al Heathenismo que no
es la misma que la noción de "universalismo" que se encuentra en la
Teosofía o los ridículos rincones de la New Age. El Heathenismo
Universalista es una manera de ver las religiones heathen
primordialmente desde la perspectiva del individuo y la búsqueda
personal de la sabiduría y la vida sana y honorable dentro del
contexto de una cosmovisión heathen más amplia. (...) Puesto que el
Heathen Universalista cree que los Dioses son los Dioses de toda la
gente, no buscamos limitar a quién puede honrar a los Dioses por
líneas raciales o culturales; todos aquellos que se sientan llamados
hacia los Dioses del Norte son bienvenidos a venerarlos".
He aquí, pues, otro ejemplo de una palabra cuestionable para
defender un concepto básico en la evolución de una forma de
espiritualidad, puesto que para el medio heathen, la
palabra "Universalismo" posee muy polémicas connotaciones.
Otra cosa en que ha cambiado en el Paganismo es el sacrificio de
animales. Por supuesto que la piel y huesos de animales todavía
tienen su lugar de importancia como herramientas valiosas del brujo;
pero lo pensamos dos veces antes de dar muerte a un animal sólo para
servirnos de él. El ritual de las "aguas de la Luna" de los Toadsmen
británicos requiere un hueso de sapo, el Toadsboon; sé de personas
que siguen esta usanza pero que ahora aguardan a la muerte natural
del sapo para utilizarlo. Hasta donde sé, no hay una sola tradición
de Stregoneria que lleve a cabo sacrificios animales, y en la
brujería Tradicional de las Islas Británicas, aún quienes lleguen a
obtener el mencionado Toadsboon, únicamente lo harán una única vez
en su vida, y algunos empiezan a evitar incluso esto.
Ofrendar a un animal en sacrificio era relativamente frecuente en el
paganismo antiguo; se le daba muerte, y la mitad era para los Dioses
y espíritus, el resto para los participantes. Sin embargo, el
contexto es diferente. Dar muerte a un becerro o ciervo en un altar
de piedra es una imagen justificadamente perturbadora, pero nadie se
escandaliza cuando Uderzo y Goscinny muestran a Astérix el Galo y la
gente de su aldea dándose un festín con carne de jabalí en las
páginas de un cómic. Asimismo, en el ritual antiguo, los paganos
daban muerte a un animal, lo compartían con los Dioses y luego ese
era su alimento para la festividad. El equivalente moderno es
comprar unos filetes en la carnicería y ofrendar una parte a los
Dioses, como muchas veces se hace –aunque salvo por festividades de
mayor magnitud, casi siempre dejamos nuestra comida del día para
después de concluir nuestro trabajo espiritual.
Se suele pensar que la Santería y otras religiones sincréticas de
raíces africanas son las que se han aferrado con mayor tenacidad al
uso de ofrendas animales; sin embargo, la mayoría de las ofrendas
utilizadas por muchas personas son de frutas, hierbas, semillas; el
derramamiento de sangre ha sido muy exagerado. Algunos grupos, como
la Iglesia de Ifá de California, han descartado por completo el
sacrificio de animales, adoptando la opción de consagrar al animal y
luego dejarlo libre en un lugar despoblado, para que los Orixás
hagan como quieran con él.
Como me fue señalado por Francisco Javier Lagunes, esto de ninguna
manera es una idea exclusivamente moderna. El famoso "chivo
expiatorio" bíblico de Azazel era ofrendado de idéntica manera, como
lo registra el Antiguo Testamento –pasaje poco característico en el
cual el rito pagano resulta menos sanguinario que el de los hebreos,
puesto que Yahvéh exige a su ofrenda correspondiente sacrificada
sobre su altar.
No hago un juicio moral; lo que deseo es ilustrar la forma en que
las religiones progresan y se adaptan a la época. Asimismo, aquello
que hoy practicamos deberá adecuarse a nuestro futuro. Y no con
incorporaciones gratuitas, sino de manera progresiva y satisfactoria.
¿Mi opinión personal? Una de las funciones del chamán en la
antigüedad era el fungir como intermediario con los espíritus de los
animales, pera mantener la alianza entre cazadores y presas, y
aliviar al espíritu del animal que dio alimento a la aldea. Ahora,
cuando tantos animales mueren de manera innecesariamente cruel en
los rastros, muchos consideramos innecesario el incrementar el
número de animales ejecutados y preferimos recurrir a la carnicería
cuando tenemos necesidad de una ofrenda de este tipo –lo cual es muy
infrecuente-. Desde una perspectiva chamánica, cabe esperar que la
consagración será de beneficio para el animal cuya carne y sangre
utilizamos; en todo caso la crueldad que sabemos que impera en los
mataderos hace que el animal en cuestión necesite mucho más de un
influjo favorable que si se le da una muerte más rápida en el altar.
El Paganismo, creo, es una flota de navíos, y los que cargan
demasiadas piedras de fundamentalismo y ortodoxia se quedan varados,
mientras que aquellos que van demasiado ligeros se ven arrastrados y
vuelcan. Es necesario un balance para navegar el Río del Tiempo.
O, en términos paganos, la encrucijada nos plantea dos caminos: el
de lo viejo y el de lo nuevo. El camino de la Sabiduría es el
tercero, que no descarta lo viejo ni lo nuevo, sino lo integra, de
manera armoniosa y satisfactoria; así, lo nuevo se nutre con las
raíces del pasado y lo viejo se renueva constantemente.
Toda tradición o religión debe renovarse, reinventarse, o se
estancará en dogmas añejos y actos que van perdiendo su significado.
Las sendas paganas están, en su mayoría, en continua reconstrucción;
por lo que también requieren una continua reinvención. El Paganismo
es siempre nuevo, siempre el mismo. La experimentación y
experienciación traen cosas nuevas; la tradición mantiene las cosas
viejas; el sincretismo nutre a las usanzas con savia nueva, y la
entrega, la fe, es la fuerza que vitaliza a la religión. Como la
novia, debe tener algo nuevo, algo viejo, algo prestado, y algo rojo.
ABBADIE, Luis G.: El sendero de los brujos. Veglia, 2004
ARTISSON, Robin: The Witching Way of the Hollow Hill. Owlblink, 2006
ARTISSON, Robin: "What we Mean by `Sane Heatenry" en
http://www.robinartisson.com/northpath/entry.htm
ARTISSON, Robin: "WitchcraftDefined" en
http://www.thecrookedheath.com/
BOCCIA, Luigi, & DANIELE, Antonio: Arcistreghe: Origini e folklore
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CHUMBLEY, Andrew D. The Leaper Between. Privately obtained copy. 2001
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HUTTON, Ronald: Triumph of the Moon.Oxford University Press, 1999
LELAND, Charles G.: Aradia, or the Gospel of the Witches. En
http://www.sacred-texts.com _________________ Auhmists Gudja Hoen Falker
Tribal Council of the Mexican Sacred Fire Odinist Brotherhood
Nuestro camino de vida esta arraigado a la Sangre ( Folk)
Al Honor ( Valores) a las tierras de Midjungard
Y no se responderá ante nadie más que a nosotros mismos
http://mx.groups.yahoo.com/group/Hermandad_Odinista_Sagrado_Fuego/
http://www.myspace.com/hoen_falker |
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