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El tejo
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Autor Mensaje
aithor
Odinista


Registrado: 11 Feb 2007
Mensajes: 98
Ubicación: Asturias

MensajePublicado: Mar Jun 05, 2007 7:02 am    Título del mensaje: El tejo Responder citando

Para empezar decir que es un placer ser moderador de ésta sección.

Hoy me gustaría hablar del árbol de los dioses, el tejo(taxus baccata)
Suelen llegar a medir 15 metros, las hojas son agujas largas y afiladasw, de color verde oscuro por encima y más pálidas por debajo.A menudo muy ramificado, con retoños en la base y una copa ancha extendida, cuando es adulto. los pies de los tejos masculinos se cubren de flores amarillas en primavera . Los femeninos llevan una semilla venenosa en una cúpula roja y carnosa.Crece en los robledales y en terrenos calizos (en asturias es considerado autóctono); es un árbol de crecimiento lento (1.5cm al año aprox.)y de vida muy larga.Corteza de marrón rojizo, que se desprende de placas.

En asturias desgraciadamente están desapareciendo por el extendimiento abusivo de los bosques de eucalipto, el problema radica que al ser un árbol que crece muy rápido los dueños de los prados o montes, destruyen todos los árboles y crean dichas plantaciones para luego vender la madera

Razz Razz
Afortunadamente mi tío es un defensor de los árboles y tiene una finca de 2000m en el que tiene plantado árboles autóctonos y entre ellos tiene tejos,y para que os hagáis una idea tiene uno de 1 metro y algo y le ofrecieron a él 6 mil y pico euros...ahí queda...

Para acabar me gustaría que me comentáseis qué poderes mágicos tiene el tejo, una vez me contó una historia ernust increíble...yo ahora mismo me están pasando muchísimas cosas...pero no sé si tienen que ver con el regalo que me hizo mi tío, un tejo

WASSAIL
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Ernust
Goðe


Registrado: 18 Sep 2006
Mensajes: 2286
Ubicación: Midgard

MensajePublicado: Mar Jun 05, 2007 12:46 pm    Título del mensaje: Responder citando

Háils

Pues me encanta el arbol que a has elegido para empezar, el Tejo es uno de los árboles sagrados de los pueblos europeos, siempre se plantaba cuando se fundaba una casa solariega, iglesia, etc, porque como es tan lonjevo, pues duras hasta 2000 años, servía como referencia para datar eventos que se demoraban en el tiempo, pues otros arboles hubieran muerte al cabo de 80 o 90 años.
Además para los odinistas es muy importante pues representa la runa EIWAZ. Poar nosotros significa protección.



El tejo o teju común (Taxus Bacata Linnaeus, de la familia de Las Taxaceae) es un árbol que crece y se desarrolla en toda lapenínsula Ibérica de una manera espontánea (autóctono) por toda ella; preferentemente en las laderas sombrías, barrancos y hondonadas de las montañas, expuestas al norte, procurando evitar el estar a pleno sol. Prefieren los suelos calizos.
El tronco es fuerte. La corteza es delgada, marrón rojiza y después se vuelve escamosa. Las ramas, muy extendidas, bastante horizontales y muy abiertas, masculinas y femeninas, están en distintos árboles. Las masculinas, con numerosos estambres, forman globitos amarillos, y las femeninas están constituidas por un solo rudimento seminal que, cuando maduran (fruto) forman un arilo carnoso viscoso y de coloración rojiza muy viva. Es de crecimiento lentísimo y puede vivir más de 1.000 años.

Todos los órganos del tejo son extremadamente tóxicos: raíces, ramas, hojas, semillas, etcétera, y lo único inocuo, que no tiene toxina (alcaloidevenenoso) es el arilo carnoso y encarnado (fruto), pero quitándole las semillas.

El fruto del Tejo es su unica parte no tóxica


Actualmente hay plantaciones a escala industrial, aunque su crecimiento sea lento, los proceso de riego y abonado aceleran su desarrollo, se utiliza mucho para setos y similares, pues es la única conífera que admite poda para hacer las formas que veis caprichosas pen el típico jardin francés





Ya nos dice Estrabón cómo nuestros antepasados usaban el tejo, que llevaban siempre consigo, para entregarse de tal manera a su jefe que prometían no sobrevivirle, muriendo con él si era necesario. Quizás sea el Árbol mítico más representativo del norte de la peninsula Iberica.




El tejo fue un árbol sagrado para los Celtas y Germanos. Los druidas con sus ramas hacían bastones "mágicos" y con palillos de tejo adivinaban el futuro. La llegada del cristianismo no cambió este aura mística del tejo. Los cristianos, a menudo construyeron sus iglesias y cementerios al lado de tejos que ya habían sido sagrados para los Celtas. La leyenda cuenta que las raices de los tejos, llegan a bocas de los cadáveres, simbolizando la vida en la boca de la muerte.

Vivero de Tejos



Raramente vive el Tejo en bosque con individuos de su misma especie, son árboles solitarios, hace poco se descubrió un bosque de tejos en Gerona, siendo esto unico en toda la península...


Hace unos 40 años se publicó, en la revista Montes, un interesante trabajo en el cual se daba a conocer un bosque de tejos situado en la provincia de Girona (Pardos, 1960). En concreto se trataba de una tejeda localizada durante los trabajos de campo correspondientes a la elaboración del primer Mapa Forestal de España, en el municipio de Montagut, a poca distancia de Olot y en plena comarca de la Garrotxa. Estas líneas aspiran a complementar aquella primera cita, a la cual se remite al lector interesado.


Un individuo de corta edad dentro de la masa de tejo (Taxus baccata) en Miserclós, Girona




La "Teixeda de Miserclós" es un bosque de propiedad privada, de unas 6-8 ha y ubicado en una pequeña y sombría ladera. La tejeda se encuentra dentro de una extensa masa dominada por el pino silvestre. Toda esta zona queda incluida en el macizo denominado Alta Garrotxa, que forma parte del Pirineo gerundense.

La ladera en la que abundan los tejos forma parte del barranco denominado "clot de la Pedrera", el cual desemboca unos 200 m aguas abajo en una riera torrencial (riera de Carrera), tributaria del río Fluviá. Los tejos aparecen fundamentalmente en su vertiente orientada al oeste, en un rango de altitudes comprendido entre los 300 y los 375 m. Los suelos de esta zona son frescos y de naturaleza caliza. La pluviometría es bastante constante y oscila entre los 1.000-1.100 mm/año, de los cuales casi 300 mm corresponden a los meses de verano. Las precipitaciones horizontales son habituales todo el año.

El tejo es un árbol relativamente común dentro del ámbito del macizo de la Alta Garrotxa, en el cual aparece asociado, principalmente, a encinares húmedos. La Ley 12/85, de protección de especies forestales de área reducida contempla, específicamente, el tejo como especie a proteger. Pero la tejeda de Miserclós ya constaba como Reserva Integral en el Proyecto de Plan de Espacios Protegidos de la Provincia de Girona, elaborado por el ICONA en el año 1976. (Vaqué, 1996). Actualmente, la Alta Garrotxa es un espacio declarado de interés natural por el Decreto 328/92, por el cual se aprueba el Plan de Espacios de Interés Natural (PEIN).


A mediados de los años 60 se descubrió una sustancia del Tejo que ayudaba a curar el cancer:

El interés comercial de su madera ha sido siempre escaso o puntual. Han habido, sin embargo otras utilidades. En EE UU y a comienzos de los años 90, surgió una inesperada demanda de taxol, un diterpeno que se obtiene de la corteza del tejo del Pacífico (Taxus brevifolia) y que mostró propiedades quimioterapéuticas contra un cierto número de cánceres. Pese a tratarse de una línea de investigación actualmente abandonada, el gran interés farmacológico que generó el taxol en EE UU fue la causa de diversos programas de repoblación y también de campañas por parte de grupos conservacionistas con el objetivo de regular y limitar los aprovechamientos desproporcionados que se iniciaron en sus masas naturales.

Vemos pues que el Tejo es arbol de vida pero tambien de muerte, porque todo él es tóxico.

El CIRCULO ODINISTA EUROPEO tiene tres Tejos plantados en el Templo, a pesar de estar muy al sur, los Tejos se han aclimatado bien:
Hasta podemos hablar de una curación de cancer, pero eso lo comentaremos en otra ocasión.

Dicen que donde hay muchos Tejos juntos, el propio ambiente da comportamientos extraños ...

Hace tres o cuaotro meses salión un medicamento de vanguardia para la lucha contra el cancer y estaba hecho con Taxol... la naturaleza es la que nos cura, no los laboratorios que comercialmente hacen morir poco a poco al hombre moderno

Wassail
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Odin, nuestra luz
ƕar ik im, miþþanei ik im, so is faus gutiskis land
"Llegaremos como fantasmas que somos desde la oscuridad y los aniquilaremos a todos..."
El miedo llamó a la puerta, la confianza abrió y fuera no había nadie.

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perkins
Odinista


Registrado: 01 Jun 2007
Mensajes: 54
Ubicación: Barcelona

MensajePublicado: Mar Jun 05, 2007 1:01 pm    Título del mensaje: Responder citando

Muy buenas ilustraciones, es fantástico lo que se puede llegar a aprender aquí.

Un abrazo muy grande.
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VanessaValkyria
Odinista


Registrado: 30 May 2007
Mensajes: 158
Ubicación: Asturias

MensajePublicado: Mar Jun 05, 2007 1:55 pm    Título del mensaje: Responder citando

A mi, mi antiguo profesor de Historia Antigua Peninsular me enseñó ( nos enseñó a toda la clase) a hacer veneno de Tejo... que como muy bien dice Ernust el Godo, usaban los pueblos del norte (en mi caso Astures) cuando prveían caer en las fauces del enemigo Romano... y es que preferían acabar con su vida ahora que aún eran libres, a caer a manos de los romanos y vivir el resto de su vida arrastrados como esclavos o trabajando en las minas en peores condiciones que los animales que en ellas trabajaban ( solo hace falta visitar una mina para imaginarse el percal)

No puedo aseguar como era la receta, pero creo que había que machacar la hoja y hacer una infusion o consumirla en forma de pasta como un puré. :?



Para tradición y cultura asturiana este árbol ha constituido un auténtico vínculo de su pueblo con la tierra, los antepasados y la religión antigua. En Asturias era costumbre el llevar a los difuntos una rama de tejo el Día de Todos los Santos, para que ella les guiara en su retorno al País de las Sombras. Durante la Noche de San Juan era asimismo usual que los mozos asturianos depositaran estas mismas ramas en las ventanas o puertas de la casa de sus pretendidas, mientras ellas les tiraban bayas de este mismo árbol.


Y es que es muy común encontrar tejos junto a las ermitas... a modo de paganizar o cristianziar lugares antiguamente sagrados Sonriente somos así de enrevesados.. nos cristianizan el lugar sagrado: nosotros paganizamos el sitio con un texu XD


También decir que normalmente, se usaban los Texus o tejos, como lugar de reunión del pueblo :) o el tejo o el atrio de la iglesia/capilla.
Como curiosidad, la expresión "tirar los tejos" (hacer insinuaciones amorosas a una persona), procede de la antigua costumbre de algunos pueblos en que las mozas arrojaban semillas de tejo sobre los chicos casaderos, para buscar marido.


Y por último, la madera de tejo, junto a la de boj, son las más apreciadas para hacer instrumentos musicales tales como la gaita o para hacer arcos Very Happy
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Adalbert sa björn
Odinista


Registrado: 21 Nov 2006
Mensajes: 218
Ubicación: En los bosques de sierra nevada (Granada)

MensajePublicado: Mar Jun 05, 2007 7:34 pm    Título del mensaje: Responder citando

Bueno, yo una vez hice un potingue con savia de tejo, y lupulo fermentado... Laughing

PD: Con una gota es mas que suficiente para estar todo el dia al máximo, eso si nada de hacer ejercicio, ni tener estrés ni nada por el estilo.
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Haþuwolf
Odinista


Registrado: 04 Nov 2006
Mensajes: 843

MensajePublicado: Mar Jun 05, 2007 11:03 pm    Título del mensaje: Responder citando

Muy buen texto Ernust y muy bien documentado Sad

Haces bien insisitir en la relación con la runa Eihwaz. El nombre de esa runa significa Tejo. Esto ya nos da el grado de importancia que podía tener el tejo para nuestros antepasados germanos. El tejo es conocido por ser un arbol de madera muy resistente. La madera del tejo trabajado con el fuego, resulta ser una de las maderas mas fuertes que se conocían. Dura y flexible a la vez, era una madera perfecta para construir arcos por ejemplo. .
También destaca la importancia del tejo en otras culturas como la cultura celta que también ha influído mucho sobre España.
Aqui creo que es también el lugar adecuado para poneros la traducción de un post que hize sobre la runa Eihwaz :-( --->

La runa EIHWAZ:







Tejo viejo de 2000 años


EIHWAZ:

Eihwaz, Ihwaz (germánico común) ---> Tejo
Eoh, Ih (anglosajón) ----> Tejo
Ailuz (godo) -----> Tejo

El nombre de esa runa ha sobrevivido en varios idiomas como el alemán Eibe o el inglés Yew.

El Tejo es un arbol sagrado entre los pueblos germánicos, al igual que en otras culturas paganas de Europa. Para los Germanos el tejo es asociado al arbol del mundo, al axis mundi. La runa del tejo tiene asi logicamente una posición central dentro del Fuþark, al ser igual que el eje del mundo alrededor del cual todo gira. Es un eje firme y resistente.
Este eje al igual que para Tiwaz en su relación con Irminsul, es el pilar que une los contrarios en un formidable equilibrio. Ese equilibrio es la expresión última del órden cósmico. El fresno también simbolizó al arbol del mundo, pero se podría decir que el fresno lo representaba en su fase estival, en un aspecto muy luminoso. Mientras que el tejo lo simboliza en su fase invernal y algo mas oscuro. El tejo, al igual que el abeto de navidad, es uno de estos árboles que permanecen verde durante el invierno cuando el resto de la naturaleza muere antes de renacer en primavera. Por eso que el tejo es símbolo de dureza y resistencia. Por esto que el tejo es asociado al Dios Uller en su papel de Dios invernal.

El tejo une los contrarios, el cielo y la tierra, la vida y la muerte. El verde tejo simboliza la vida que perdura a través de la oscuridad invernal, y sus frutos rojos sin embargo son mortales. El tejo se encuentra en varias culturas europeas asociado a los cementerios, ya que simboliza la vida que perdura mas allá de la muerte.

También destaca el hecho que en los Fuþark históricos, a menudo intercambian sus posiciones las runas Eihwaz y Perthro. A veces se encuentra con el órden Eihwaz-Perthro, y a veces Perthro-Eihwaz. El papel central de estas dos runas se ve confirmado por sus símbolismos respectivos : muerte y nacimiento, o nacimiento y muerte...

Para resumir, se puede decir que las palabras claves para entender a la runa Eihwaz son : resistencia, dureza, firmesa, vida y muerte.

Espero con esto contribuir también en honrar ese gran símbolo noble que es el tejo.

Wassail
:-(
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aithor
Odinista


Registrado: 11 Feb 2007
Mensajes: 98
Ubicación: Asturias

MensajePublicado: Jue Jun 07, 2007 1:07 pm    Título del mensaje: Responder citando

Estoy encantado con el trabajo que habéis hecho, a ver si nos encontramos todos en las siguiente ceremonia y quienquiera una rama del tejo yo se la llevaré Sad

WASSAIL
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Werwulf
Odinista


Registrado: 10 May 2007
Mensajes: 114
Ubicación: Teutoburg

MensajePublicado: Vie Jun 08, 2007 10:22 am    Título del mensaje: Responder citando

Excelente trabajo e ilustración, especialmente impactante la del tejo de 2000 años... pero , una pregunta indignada,

¿bosques de euccalipto en Asturias?

Hay cosas que no puedo entenderlas por más que me las expliquen...
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Adalbert sa björn
Odinista


Registrado: 21 Nov 2006
Mensajes: 218
Ubicación: En los bosques de sierra nevada (Granada)

MensajePublicado: Vie Jun 08, 2007 12:44 pm    Título del mensaje: Responder citando

pues es muy sencillo, el eucalipo es una especie invasiva y se extiende mucho, es un arbol de crecimiento relativamente rápido y que da mucha madera y celulosa para papel, el problema es cuando se hacen plantaciones intensivas de esta especie, que al alterar su ritmo de crecimiento natural, se altera su metabolismo y destruye toda especie que haya junto a el, pork tiene una gran competencia del sistema radical(raices), el eucalipto tiene unas raices casi superficiales y muy extendidas, por lo k no deja crecer al resto de arboles.
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VanessaValkyria
Odinista


Registrado: 30 May 2007
Mensajes: 158
Ubicación: Asturias

MensajePublicado: Vie Jun 08, 2007 1:59 pm    Título del mensaje: Responder citando

Exactamente lo que dice Adalbert sa björn... Asturias está llena de eucaliptos... creo que un 60% o incluso más... lo cierto es que es una pena, teniendo el paisaje que tenemos y la flora. Yo misa vivo a los pies de una montaña con un bosque de eucaliptos y las parcelas de esa montaña edstá casi todas plantadas de eucaliptos ( mi familia los planta también...) y es lo peor del mundo, pero están muy bien pagados y quieras que no, se saca bastante más que si son castaños o robles.


Por fortuna, hay muchas zonas asturianas ( básicamente en la zona montañosa que va desde la zona cercana a Lugo o los Ancares hasta los picos de Europa) donde solos e plantan especies autóctonas Sonriente la mayoría de las veces, los bosques de eucaliptos están en zonas de fácil acceso... para estar bien comunicadas con las autovías o autopistas que llevan al enlace de la Papelera ( ¬¬ que por cierto, los que vayáis del norte a Catoira ya oleréis ese extraño hedor mezcla de huevos rancios, repollo y coliflor :? )

Aunque siempre nos quedará Muniellos...
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aithor
Odinista


Registrado: 11 Feb 2007
Mensajes: 98
Ubicación: Asturias

MensajePublicado: Dom Jun 10, 2007 9:36 am    Título del mensaje: Responder citando

mi tío para evitar la masificación de plantaciones de eucalipto siempre que va de senderismo planta robles o castaños don de vea que van a crecer mejor...eso debríamos de hacerlo todos :-(
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Ernust
Goðe


Registrado: 18 Sep 2006
Mensajes: 2286
Ubicación: Midgard

MensajePublicado: Sab Jul 07, 2007 12:12 pm    Título del mensaje: Responder citando

Háils

Me pasaron en su dia un excelente artículo:



LAS RAÍCES DEL MITO (alrededor del tejo sagrado)



Cuando abordamos el estudio de los árboles desde un punto de vista exclusivamente racional, en cuanto a sus aspectos biológicos, morfológicos, ecológicos... por ejemplo, tenemos una visión esencial de una enorme utilidad práctica, que implica además un desarrollo de la percepción y una comprensión cada vez más global del mundo que nos rodea. Sin embargo esta perspectiva será parcial en cuanto no atienda otros aspectos que alimentan de diferentes modos la conciencia. Nuestro inconsciente individual y colectivo utilizan otras claves y formas de inteligencia igualmente esenciales. Existen por otra parte dimensiones que no pueden ser consideradas desde esa inteligencia racional y analítica. Podemos citar así las experiencias, vivencias y recuerdos que pertenecen al mundo onírico, mítico- mágico, místico- espiritual, poético... Lamentablemente, en esta cultura materialista y uniforme se ha cortado el hilo de nuestra percepción y memoria colectiva, y se han ridiculizado las interpretaciones de un mundo que sencillamente no podemos entender desde la lógica. Una sencilla explicación de esta manera de entender el universo es la aseveración de que los seres míticos “son y no son”, concepto presente entre los antiguos vascos que ilustra la enorme diferencia entre nuestras imágenes de la realidad. Podríamos contraponer asimismo la concepción de la tierra y los seres que la habitan de muchos pueblos tribales para los que ‘nada es sagrado porque todo es sagrado’ y la actitud arrolladora de esta civilización, que crea pequeños santuarios y reservas de indígenas, de especies en peligro, etc. y con la conciencia ya tranquila aniquila y engulle el resto. En un proceso creciente los fundamentalismos religiosos al igual que el dogmatismo científico, han polarizado nuestra identidad, negándonos el acceso al espléndido legado de nuestros antepasados. De ahí que además de ahondar en todos los aspectos biológicos, ecológicos, etc... nos interesemos aquí también en la recuperación y el recuerdo, en un intento de revivir toda la fuerza, la belleza y el significado de los mitos. Por supuesto que es lícito y necesario el análisis y comparación de las tradiciones; la interpretación que tan amenudo nos sirve para separar el grano de la paja y detectar los innumerables malentendidos y errores que muchas veces pasan de boca a boca y de autor en autor perpetuandose por siglos hasta perder el sentido y la frescura originales. Tras esta criba y en todo caso cuando la leyenda o costumbre nos llega en su desnudez primordial, solo resta escuchar y comprender más allá de las palabras, en el nivel de la emoción y los sentimientos, de la moral, la espiritualidad, el enigma o la simple y pura percepción de belleza. Pero todo esto, como iremos viendo, lo explica magistralmente, el anciano de los bosques, el tejo, y la infinidad de tradiciones y leyendas que han germinado a su alrededor. Presentamos aquí tan solo un puñado para hacernos una idea del alcance y significado de esta antigua relación de los hombres que vivieron en los bosques o junto a ellos y obtuvieron de este árbol mucho más que los beneficios y productos materiales que les proporcionaba.





NATURALEZA Y JERARQUÍA DEL ÁRBOL



Antes incluso de que el hombre se irguiera sobre sus patas traseras, cultivó esta extraña relación con un árbol misterioso, el tejo, que le atraía con sus deliciosos frutos y mucho más tarde por las incomparables cualidades técnicas de su madera. Es difícil saber en qué momento nuestro árbol adquiere un carácter sagrado o comienza a ser objeto de admiración y culto. Posiblemente algunas de las razones que explican este rango de árbol primordial que mereció el tejo en diferentes culturas, radicaban en aspectos como su asombrosa longevidad, la capacidad de rebrotar incesantemente aún despues de caido, el follaje perenne, la dureza pétrea de su madera y su increíble elasticidad, el color rojo intenso de este material que en las heridas recientes cobra un aspecto sangrante, y su potencia letal que reside en todas sus partes salvo en la envoltura roja, carnosa y comestible de su semilla negra.

La investigación en campos tan diferentes como la etnografia, leyendas y tradiciones orales, etimología, historia, etc., revela la existencia de una arcaica "religión", cuyo centro sagrado y motivo principal era el tejo y que aglutinó razas, culturas y etnias generando a su vez diferentes cultos mistéricos en los que actualmente apenas pueden reconocerse las huellas del arcaico significado. Aunque tenemos noticias que hacen sospechar una extensísima distribución geográfica de este culto, nuestro trabajo se ha centrado en el ámbito estrictamente europeo, en el cual aún se conserva la memoria de diferentes formas de veneración o significados rituales entre los griegos y los romanos, celtas, germanos...

Sin embargo son las regiones más occidentales del continente, desde Alemania a Galicia, a lo largo de toda la costa atlántica y las islas británica e irlandesa, las que han conservado en mayor grado de pureza muchas de las relaciones tradicionales con este árbol y un sinnúmero de centros sagrados en los que el imponente y sombrío tejo, ha sobrevivido alcanzando edades de vértigo, junto a ermitas, iglesias, abadías, cementerios, castillos y casas humildes y cualquier lugar en el que los hombres han experimentado la urgencia de renovar la antigua alianza, tal como se continua haciendo en algunos lugares de España.

No podemos entrar a valorar, ni siquiera a enumerar el sinfín de ceremoniales y funciones en los que este árbol se vió involucrado en su diálogo secular con el género humano. Como muestra, valga la asamblea o concejo de vecinos, los juicios y las fiestas, las reuniones de todo tipo que se hicieron hasta ayer mismo bajo la frondosa copa, junto al tronco inmutable, al amparo del árbol más viejo, el tejo sagrado.

Allá donde este género, en continua regresión por causas climáticas, ecológicas, etc., se ha conservado, ha perdurado frecuentemente también en la memoria de los hombres el sentimiento de supremacía del tejo respecto a los otros vegetales. Así la denominación del tejo japonés Ichi-i, tiene un significado de rango social supremo y el cetro del emperador japonés estaba hecho de esta madera[1]. Existen asimismo mitos y leyendas norteamericanas en los que el tejo es árbol principal o árbol jefe de todos los otros árboles y matas y en un cuento de este continente el ‘tejo occidental’ esta consagrado a Hoh y Quileute porque un arco hecho con su madera lanzó la flecha sobre cuyos lomos ascendieron al firmamento la Osa Mayor, la Osa Menor y todos los animales representados en las constelaciones. Idéntico rango y concepto de árbol jefe lo atestigua una ley irlandesa (Brehon Law) que establece las distintas multas por derribar árboles, su cuantía dependía de la importancia o rango de los mismos. En este caso el tejo compartía la jefatura con otros seis ‘árboles jefes’. En otra antigua ley galesa es el ‘consagrado tejo’ en solitario el que encabeza el orden de importancia con una libra de multa por cortarlo.[2] Curiosamente la palabra agin que designa al tejo en euskera tiene su exacta concordancia en el verbo agindu: ordenar (en el sentido de mando), prometer. Interesa señalar que las diferencias entre los distintos tejos son tan pequeñas que algunos botánicos los consideran una sola especie. En otras muchas regiones y culturas el tejo ha caído en el olvido o se ha extinguido como árbol silvestre y es preciso entonces rastrear sus huellas indagando en la historia y otras fuentes. A menudo otras especies, como veremos, han suplantado a la original y generalmente mantienen un parecido físico o comparten algunos de sus atributos. Este tema, que aquí tan solo esbozamos, lo trata ampliamente R. Graves en su “Diosa Blanca”, que estudia las causas de estas frecuentes sustituciones arbóreas en los panteones de distintas culturas.

Muchas y muy sugerentes son las razones que explicarían como dijimos este especial reconocimiento hacia el tejo y el arraigo y la vitalidad con que han sobrevivido hasta nuestros días muchos de sus sagrados representantes y algunas de sus funciones. Sin embargo son tantas las seductoras sendas y sus ramificaciones que resulta imprescindible centrarse y para ello hemos escogido algunos aspectos puntuales en los que podemos aportar datos o puntos de vista menos conocidos.





EL TEJO A TRAVÉS DE LOS TIEMPOS


En las distintas tradiciones la extraordinaria longevidad de éste árbol, a nuestros ojos prácticamente perpetuo, le confiere un halo casi divino. Los nativos de Norteamérica llamaban a Dios “el anciano” y en Australia se le conocía por “el muy viejo”. El mismo Odín en el panteón nórdico cuya relación con el tejo veremos enseguida, es el más antiguo de los dioses y tiene un rango supremo entre ellos. Pero en nuestro caso no es solo una cuestión de vejez sino de la eterna juventud que el tejo representa simbólica y físicamente, con su hoja perenne y su capacidad de rebrote en las condiciones más adversas.

En una leyenda irlandesa, para casarse con una doncella, es condición indispensable que el pretendiente traiga, el Craov Cuillean (rama de acebo), el Luis Bui (caléndula) y las bayas carmesíes del Uhar (tejo). Se encuentran en el Círculo de Piedra del poder, en el lejano Donn Thir (tierra parda), en el Mar Occidental y este viaje de ida y vuelta debe realizarse en un día y una noche. La sinpar Fiongalla espera anhelante que su amado Feargal realice la proeza y el héroe llega, tras múltiples aventuras, a un bosquecillo de árboles viejos como el mundo y encuentra un monumento megalítico en el interior de un círculo de poderosas piedras. Allí está la rama de acebo y el tejo que da bayas y a sus pies la caléndula...

(An Braon Suan Or, El Broche de oro del Sueño)[3]



En realidad, pensamos, este mismo regreso al espacio sagrado asimilable al paraíso, sucede en pasajes ya vistos, como la cita de Cuchulainn bajo el tejo de Cend Tracha, la omnipresencia de este árbol, como guardián o umbral que da paso a las regiones míticas del más allá, cielo, infierno, sidh... o las numerosas reuniones en torno a viejos tejos u otros árboles, para dirimir pleitos, jurar, hacer la asamblea de vecinos... En todos estos casos, quizá más que la compañía del anciano, nos arrimamos al ser enigmático de imperturbable silencio y extraordinaria elocuencia, al que susurra e inspira, al que se encuentra arraigado en el punto crucial, ese ombligo que une nuestra realidad limitada con el infinito universo del más allá. La edad es sin embargo esa cualidad añadida que incrementa su potencia vital y espiritual. Merece la pena que examinemos algunos aspectos de la longevidad del tejo que pueden aportar más luz.

Con una varita de espino en la mano, el anciano bardo Hanrahan, dirige una maldición a la vejez y a todos los viejos:

El poeta Owen Hanrahan, bajo un arbusto de mayo,

Echa una maldición sobre su propia cabeza por haberse ajado y puesto cana;

Y también maldiciones le echa a la manchada águila macho de Ballygawley

Por ser el más viejo de cuantos aún entienden de penas y entuertos;

Y también al tejo, por haber podido conservarse verde desde tan antiguos tiempos

Junto a lugares como el Despeñadero de los Extranjeros o el Hueco de los Vientos.[4]



La hermandad inglesa del tejo “Companions of the Yew”, prueba por sí misma la fascinación que continua ejerciendo este árbol. Según estos, su longevidad superaría incluso la de la secoya y los famosos pinos norteamericanos (P. Aristata), de los que se han datado ejemplares con más de 4.300 años. Se basan en las investigaciones de Allen Meredith, que estima en 5.000 años la edad de los tejos de Llangennyw, de Discoed y Fortingale.[5] Pero nuestro interés no radica en este caso tanto en establecer la edad de estos árboles como en mostrar la multiplicidad y diversidad de prácticas y creencias que han dado lugar incluso en nuestros días.



El tejo se utilizó también por su longevidad, para otro tipo de hermanamiento, el del árbol de nacimiento. según nos contó José Ramón Alvarez Barriada, notario de Villaviciosa (¡jamás tuvimos un informante más fiable!):

“El bisabuelo de José Ramón, vaqueiro de alzada con residencia veraniega en Villanueva de Teverga (Asturias), tuvo 8 hijas y cuando ¡al fin¡, nació su primer hijo, plantó para celebrarlo un tejo. Ignoramos si la costumbre comenzó allí en aquel momento, o era anterior en la familia, de cualquier modo hemos escuchado en esta región al menos otros dos casos de plantación de tejo de nacimiento. La cuestión es que han continuado plantando tejos hasta nuestros días, el mismo José Ramón tiene uno junto a la casa de su edad (33 años en el 97) y los ha plantado para sus hijos, por supuesto ya sin distinción de sexo. Lo que más nos interesa aquí sin embargo es su clara conciencia de que la longevidad del árbol trascendería las vidas efímeras de sus gemelos humanos.

Jan de Vries trae a colación una antigua tradición oral kymrica que recuerda la mítica longevidad del tejo, como puede verse bien conocida desde tiempos antiguos:

“La duración de la vida de un hombre es de 81 años, la de un ciervo de 243, la de un mirlo 729, de un águila 2187, de un salmón 6561, de un tejo 19683, y del mundo entero 59.049. Esto muestra claramente el papel eminente del tejo”.[6]

Distintas versiones de esta serie se han conservado en la tradición oral de otros lugares de raigambre celta, una de ellas muy incompleta pudimos recogerla en una aldea asturiana. Por su interés reproducimos la que aporta Robert Graves en “La Diosa Blanca”:



“La tradición de la Siete Eras de Nenio ha sobrevivido en un dicho popular inglés:

Las vidas de tres zarzos, la vida de un sabueso;

Las vidas de tres perros, la vida de un corcel;

Las vidas de tres corceles, la vida de un hombre;

Las vidas de tres hombres, la vida de un águila;

Las vidas de tres águilas, la vida de un tejo;

La vida de un tejo, la longitud de un cerro;

Siete cerros desde la creación hasta el día del Juicio.”



En este caso, la vida del zarzo son 3 años, la del perro 9, caballo 27, hombre 81, águila 243, y tejo 729. Pero independientemente de la longevidad que pueda atribuirse a nuestro árbol, es importante señalar como se relaciona la permanencia de este ser vivo arraigado por siglos, a su centro sagrado. El tiempo y el espacio se dan la mano aquí como en Cend Tracha y otros encuentros más o menos míticos en los que al pie del tejo los hombres experimentamos los acontecimientos cruciales de la vida del pueblo, de la nación o del individuo. Hemos de añadir también, aunque sin posibilidad de extendernos, que nuestro árbol se perpetúa en los centros sagrados cuando el hombre renueva la plantación de los antecesores muertos. Tenemos constancia de este hecho en las iglesias asturianas, hemos visto incluso las ruinas de viejas ermitas a las que el antiguo “teixo” ha sobrevivido con envidiable salud (impresionantes los ejemplos de San Pedro de Collada en Siero y Santa Ana en Oviedo):.

Si admitimos la posibilidad de que el tejo se haya propagado en una línea de sucesión continua desde tiempos inmemoriales anteriores al cristianismo, podríamos concluir que “un mismo tejo” pudo vivir milenios en el mismo lugar renovándose a través de esquejes en una alianza con el género humano que lo haría verdaderamente inmortal. Quizá nos interesa menos indagar los hipotéticos casos en que pudo haber sucedido como el hecho mismo, la posibilidad, la idea de que podría ser. En este sentido nos parece interesante copiar unos extractos de la Hoja parroquial de Santa Eulalia de Selorio del 13 de Diciembre de 1990, tres días después de que un huracán derribara el viejo e inmenso tejo de la iglesia:

“Fue el 10 de diciembre, día de Santa Eulalia (...) Este texu de una altura de 17 m. y 2 m. de diámetro (...) fue la alegría de miles de niños jugando en su espesura a través de los siglos (...) Cuantos sentimos este trance prometemos que en su lugar brote un sucesor para que presida el valle de Selorio muchos siglos.” Así concluye la despedida emotiva al vecino más viejo del pueblo. El significado de su edad se entiende mucho mejor en este contexto asturiano si tenemos en cuenta que la asamblea de vecinos que como dijimos se celebraba comunmente bajo el “texu”, se regía por las antiguas ordenanzas y estas al decir de C. Cabal: “...decretaban que las Juntas del Concejo, siempre las presidieran cuatro ancianos, hombres buenos, del lugar...”

Curiosamente, en la tradición irlandesa, el tejo es “el más antiguo de los árboles” un lugar que ocupa ciertamente entre las especies arbóreas de Europa, ya que el género aparece en el Jurásico y la especie tiene un millón de años.

Pero quizá la imagen más completa, en la que el tejo adquiere el sentido del tiempo mismo, o de ese lugar sagrado en el que tiempo y espacio se aúnan y desvanecen a un tiempo en otra dimensión, se encuentra en la concepción misma del calendario- alfabeto celta que probablemente estaba representada, inscrita en la tierra en forma de sotos sagrados circulares.[7]



Además de su longevidad real y legendaria, otros diferentes aspectos del tejo propician su imagen de ser casi inmortal, ya hemos mentado la hoja perenne, rasgo que por otro lado comparte con otras especies. Su facultad de rebrotar después de rayos, podas o caídas es sin embargo asombrosa. Lucano describe en su “Farsalia” (III, 399-455)[8], un bosque sagrado próximo a Marsella que Cesar mandó abatir. Entre los horrores que habitaban el lugar describe:

...”aras dispuestas para crueles altares y árboles purificados todos con sangre humana”... ...”La fama hablaba de que a menudo mugían con terremotos las cóncavas cavernas; de tejos tumbados que se levantaban de nuevo, de marañas que brillaban en llamas sin consumirse y de dragones que se deslizaban enroscados a los troncos”.

El propio Cesar tuvo que empuñar el hacha para vencer el pavor que esta selva despertaba en su ejército. Pero los tejos que se levantan de nuevo pueden contemplarse aún en la tejeda; la vitalidad de este árbol es tan impresionante que aún caído, en posición horizontal, conserva las raíces que le permiten no solo sobrevivir, sino rehacerse enteramente, convirtiendo sus ramas laterales en ejes verticales y levantándose así literalmente del suelo.:

Por fín y de nuevo en Irlanda, existe un personaje legendario que se ha asimilado al héroe-dios Odín, entre otras coincidencias se encuentra el hecho de que este mago o druida pierde como el dios su ojo. Mog Ruith (servidor de la rueda) es su nombre, y hace girar una rueda, igual que el personaje representado en el célebre caldero de Gundestrup. Pronuncia sus augurios utilizando ese mágico artefacto: “La rueda del druida Mag Ruith es de madera de tejo, árbol funerario, y es una rueda cósmica cuya aparición sobre la tierra marcará el comienzo del Apocalipsis: aquel que la vea quedará ciego, aquel que la oiga quedará sordo y aquel al que ella toque morirá”.[9]

Recordaremos que si el tejo tenía ese protagonismo en el fin del ciclo cósmico, tuvo asimismo un lugar indiscutible al fin de la vida humana o el calendario anual de las culturas célticas. Como un representante supremo de la tierra, esa “diosa de las edades” que vive al pie del árbol de la vida dándole asiento y sustento, el tejo se eleva en el principio y el fín de los tiempos, en todos los centros sagrados, como una referencia crucial. Su carácter sagrado se explica en gran medida por la edad remota que alcanza permitiendonos evocar un pasado inmemorial y por una esperanza de vida casi ilimitada que nos señala la incertidumbre del futuro. De ahí la importancia de este árbol, tanto en sus centros sagrados como en sus santuarios naturales. En el momento presente en que la inmediatez, la velocidad y la prisa son los valores preponderantes y la impertinencia de los relojes rige implacablemente nuestras vidas, el tejo representa todo aquello que no podemos valorar, medir, analizar o comprender en los términos habituales.

Hay un tejo orgullo del valle Lorton, que aún hoy, en medio de su tiniebla, se yergue igual que en los viejos tiempos (...) ¡Ser viviente, creció tan lento que morir no puede! Pero aún más notables son los cuatro hermanos de Borrowdale, en amplia y solemne arboleda unidos: ¡enormes troncos! Y cada uno un muro de entrelazadas fibras serpentinas desde antiguo trenzadas, ascendentes. (Wm. Wordsworth, Tejos).



LA LANZA QUE SANGRA



No será difícil demostrar el papel primordial del tejo en las mitologías céltica y germana, en las que continúa arraigado con extraordinario vigor pese al olvido de una buena parte de sus funciones. Baste recordar la costumbre bretona de entregar una ramita de tejo al que triunfaba en los juicios y pleitos que se dirimían bajo los tejos sagrados o las numerosas prácticas y creencias que recogimos alrededor de este árbol [10]. Veremos sin embargo algunas de las tradiciones en las que creemos está involucrado nuestro árbol, pese a que su presencia en nuestra memoria se ha perdido o diluido con el paso de los siglos. En estos casos tan solo el análisis comparativo, la reconstrucción del mito, puede devolvernos su original significado.

La lanza que sangra es un tema ambivalente que consideramos relacionado. En la tradición céltica es un arma terrible que solo pueden apaciguar el caldero o la copa. Su origen, parece ser un astil de tejo recién cortado, rezumando savia y por tanto mortífero con un simple roce[11]. La superioridad de este arma respecto a las envenenadas normalmente, radicaría en su permanente toxicidad hasta que la madera dejara de exudar savia. Así, la lanza de Lug, traída a Irlanda por los Tuatha De Dannan, inflige heridas mortales y es infalible. Otras versiones de estas lanzas serían las de Cuchulain y la de Connla, ambas igualmente irlandesas. En esta misma tradición, otro héroe, Celtchar, muere a causa de una gota de sangre que cae de esta lanza. Y el propio Cuchulain ha de enfrentarse con Calatin y sus 27 hijos que combaten con armas envenenadas.

Sin embargo, la plena confirmación de su pertenencia a la saga del tejo la encontraremos en el Lebor Gabála Erenn, “Libro de las conquistas de Irlanda” (s. X), en el cual la lanza de Assal jamás falla el golpe y vuelve a la mano del que la ha lanzado con solo pronunciar “ibar” (tejo) y “athibar” (tejo de nuevo). Según nuestra interpretación esta lanza mítica sería por tanto infalible y estaría siempre así “cargada”, por su propia naturaleza.

Igual virtud y procedencia tiene a nuestro juicio “Guinguir”, la espada de Wodán que después de ser arrojada vuelve a su mano[12]. La referencia al tejo es aquí muy clara también si recordamos que “agin” es el nombre de este árbol en euskera, e “ivin” su denominación bretona. Enseguida veremos por otra parte cómo el árbol consagrado a Odín- Wodán era precisamente el tejo, aunque quizá sería más correcto expresarlo al revés.

Para apaciguar estas lanzas se necesita en diferentes mitos un caldero de sangre (de gato, druida y perro), pues de lo contrario despiden chispas y matan. En las leyendas del Grial, las gotas de sangre de la lanza rezuman en la copa y se ha hecho la analogía de la lanza de Longinos que hiere a Cristo y el cáliz de la última cena con su elixir de inmortalidad.[13]

Son decenas los calderos de brujas, dioses o druidas que contienen brebajes capaces de mudar el rostro y el entendimiento de quien prueba tan solo una gota. Elixires que proporcionan clarividencia, conocimiento, vigor físico ilimitado y hasta, como dijimos, la inmortalidad.

Incluso de uno de ellos, “el caldero de Hécate”, conocemos por Shakespeare, que como es sabido bebía en las fuentes tradicionales, el ingrediente primordial: “esquejes de tejo recogidos durante el eclipse de luna” (Macbeth). Lo cual no es de extrañar cuando se trata de Hécate, diosa de carácter infernal a la que estaba consagrado el tejo y en cuyo honor se practicaba en Roma el sacrificio de dos toros negros; coronados con guirnaldas de tejo, para atraer a los espíritus del Averno. Estos quedarían aplacados bebiendo la sangre de las víctimas.[14]

Las diosa Tetis usará una caldera de inmortalidad para sumergir al niño Aquiles y en otra caldera el viejo Esón rejuvenece, tras ser descuartizado y cocido por su nuera, legendaria hechicera en la saga griega de los argonautas.

En el mundo céltico tenemos el caldero de Cerridwen (romance de Taliesin, incluido en la edición del Mabinogion de 1848). El pequeño Gwion Bach vigila y remueve por orden de la propia diosa Cerridwen, un caldero de inspiración y conocimiento que, repleto de hierbas, debe hervir durante un año y un día. Tres gotas que saltan al dedo de Gwion son suficientes para que este, al chuparlas, obtenga de inmediato un conocimiento perfecto del pasado, del presente y del futuro. Como “Fragante caldera de los Cinco Árboles” es descrita en el poema Kadeir Taliesin esta caldera de Cerridwen, quizá en una oscura alusión a nuestro árbol que representaba la 5ª vocal del alfabeto (En la escala temporal el tejo ocuparía ese día que se añade al término de cada año en el cómputo de esta cultura y que pertenece al espacio de tiempo sagrado o mejor dicho a la ruptura del tiempo).

En algunos textos galeses, los cadáveres arrojados a ese caldero resucitan (igual que vimos en otras tradiciones y de forma semejante al poder del Santo Grial de resurrección en un sentido espiritual). En el “Canto de Muerte de Curroy” atribuido a Taliesin, Cuchulain se apodera de otro caldero mágico[15]. Y el mismo Dagda, es un dios ambivalente, poseedor de un caldero de abundancia y una maza que mata y resucita.

Con el tiempo, la espada reemplazaría a la lanza en la guerra y en el mito. Más recientes, aunque basadas también en antiguas fuentes, las historias del rey Arturo hablan de una espada, Excalibor o Caliburnus, cuyo solo nombre tiene demasiadas resonancias de tejo en las lenguas célticas (ivor, ibar, ibur, ebur...), en este arma mortal e infalible basará el monarca su legitimidad y poder, del mismo modo que el emperador japonés se apoyaba, como vimos en su cetro de tejo o que otros reyes juraban bajo los árboles sagrados antes de ser coronados). El lugar en que aparece esta espada mágica, el Atrio de la iglesia, es exactamente el lugar consagrado al tejo, que se supone crecía ya en muchos casos antes de que se plantaran las iglesias de Inglaterra, Irlanda, Asturias, Bretaña y otras regiones que compartieron la tradición.

El momento en que Arturo la arranca es precisamente el día de Año Nuevo, lo cual nos hace pensar por un lado en algún ritual de sucesión real y por otro en la exacta coincidencia con la posición del tejo al fin- principio del ciclo anual. El rey Arturo sería así un rey- roble, flanqueado por sus doce caballeros- árboles, meses, letras. Merlín es el eje y figura central, el tejo alrededor del cual gira el bosque- alfabeto- calendario y hermandad de la mesa redonda.

Pero las historias del ciclo artúrico hablan finalmente sobre la búsqueda de un cáliz singular, el Grial, cuya virtud solo pueden lograr los puros de corazón.





EL CORCEL DE ODÍN



Hicimos referencia al Wodán germano, el equivalente de Odín, señalando su relación con el tejo, que establecíamos a través de Guinguir, la espada mágica del héroe divino. Existen sin embargo muchos otros aspectos que nos permiten suponer una identificación mucho más importante entre este dios y su árbol.

En los Eddas de Snorri, escritos en el siglo XIII, se hace una clara referencia a Yggdrasill, el árbol de Odín, el árbol del Mundo, identificándolo con el fresno. Sin embargo tenemos datos que nos permiten asegurar que el fresno aquí suplantó al tejo, sin que realmente podamos averiguar si el cambio se hizo deliberadamente o (más probablemente) por simple desconocimiento del autor.

Odín, el primero, el más anciano, el padre de todos los Ases, es un dios de la guerra, de la poesía, la elocuencia y la sabiduría; debe su inspiración y conocimiento a la fuente situada en una de las raíces de este árbol, al que por otro lado los Eddas definen como “eternamente verde” (el fresno, a diferencia del tejo, pierde sus hojas en otoño). Y sufre una muerte y resurrección iniciáticas después de permanecer 9 días pendido de sus ramas.



Yo fui pendido, lo sé.

Del árbol batido por el viento

9 días y 9 noches.

Fui atravesado por una lanza

Y dado a Odín.

Sacrificado yo mismo a mí mismo.



Tenemos por otro lado una valiosa descripción de un árbol cercano a un templo de Uppsala: “En la proximidad de este templo, hay un árbol enorme que extiende largamente sus ramas y permanece verde tanto en invierno como en verano: No se sabe que árbol es este”.[16]

Con estas características, es decir, un árbol grande, perenne y de ramas extendidas, solo se nos ocurren tres posibles especies europeas. Serían la encina, el abeto y el tejo, sin embargo, el área de distribución de las dos primeras no alcanza la región de Uppsala. Los sacrificios que se llevaban a cabo según el mismo relato, en un cenagal cercano formado por una fuente al pie del árbol, y el que las víctimas fueran suspendidas (y a menudo se les asestaba una lanzada), hacen suponer a De Vries, Brosse y otros autores, que estaban dedicados a Odín. Se conocen parecidos sacrificios en Dinamarca y Noruega.[17]

El “horrible Esus”, es al parecer otro Odín en versión gala, mentado en la Farsalia (I, 444, 446), de él dicen los escolios a estos versos de Lucano que las víctimas de sus sacrificios eran colgadas de un árbol y despedazadas.

Existen dos representaciones en bajorrelieve de Esus, una en un altar de los Nautae Parisiaci (se conserva en el museo de Cluny):, en la que el dios parece cortar las ramas de un árbol con hacha. Otra, descubierta en Trives, en la que el dios golpea el árbol con un utensilio. Una cabeza de toro y tres pájaros completan la escena. Jan de Vries sugiere que Esus corta las ramas preparando el árbol para colgar a las víctimas de los sacrificios[18]. Es una explicación. Sin embargo, retomando el hilo de lo anterior, hemos de contemplar asimismo la posibilidad de que estos cortes tuvieron como finalidad la extracción de savia.

Es interesante constatar que el ámbito de estos hallazgos, cercanos a la región parisina, nos permiten relacionar los cultos de estos antiguos parisii, con la tribu vecina de los eburovicos (combatientes por el tejo sería el significado de este nombre galo), en el actual distrito de Eure, donde, al igual que en Bretaña, Normandía y otras regiones, perviven numerosos tejos seculares, arraigados en la tierra de los cementerios o en las inmediaciones de las iglesias. J. Brosse hace mención de dos tejos en el cementerio de La Haye de Routot (Eure), de 14 y 15 m. De circunferencia. El “pequeño” abriga un oratorio, el segundo una capilla de 2 m. de diámetro y 3 de altura, dedicada en 1806 a “Santa Ana de los tejos” por el obispo de Evreux.[19]:Son estos sin duda los mayores ejemplares de los que tenemos noticia, aun cuando su edad no pueda relacionarse con otros que crecen fuera de los camposantos, en tierras menos jugosas.

Además de la “sangre y carne roja” de este árbol, esta otra peculiaridad, la de plantarse tradicionalmente en los cementerios o practicar enterramientos a sus pies, lo acercan de nuevo al hombre en sentido simbólico de resurrección y renovación de la vida y también por cuanto se alimenta y “hace” de cadáveres humanos. Incluso más allá de esta materia prima que conformaría su cuerpo, existen tradiciones según las cuales éste árbol plantaría una raíz en la boca de cada difunto, R. Graves lo cuenta refiriéndose a Britania[20] y J. Brosse como Mircéa Elíade[21]se refieren a esta como tradición de Armórica, donde se creía que por esta razón solo debe haber un tejo por cada cementerio. En este mismo sentido quizá, el romance irlandés de “Naoise y Deirdre”, mentado por Graves. Los cadáveres de estos amantes habían sido clavados con estacas de tejo para mantenerlos separados, pero las estacas arraigan y las copas de los árboles terminan por abrazarse sobre la catedral de Armagh.

Retomando el tema de Yggdrasill, el árbol cósmico, hallamos en los Eddas muchas referencias que por un lado recuerdan al árbol de la vida del Antiguo Testamento y por otro a la incomparable leyenda de la crucifixión de Cristo.

Incluso la presencia del águila en la cima de Yggdrasill que falta, dice erróneamente Mircéa Elíade, en la tradición de la Biblia, la encontraremos también en Ezequiel 17 1 a 11 y 17 22 a 18, sobre el “cogollo del cedro” en un interesante enigma que hace referencia a la plantación de este árbol por esqueje, lo cual es inviable para el caso de los cedros y nos permite pensar que la especie original ha sido también suplantada. Están presentes además, ave y reptil en el árbol de Ishtar, del que habla la antigua saga de mesopotámica de Gilgamesh.

Es difícil saber si existió una influencia de los textos bíblicos sobre los Eddas, tal como opinan algunos autores y desmienten otros. De cualquier modo, el águila en la cúspide y la serpiente en la raíz o en las ramas del árbol, parecen menciones explícitas al carácter mortífero y al mismo tiempo liberador de la conciencia del tejo, en planos diferentes del simbólico. Y aquí cabría remitirse a un sinnúmero de parecidas representaciones mitológicas del árbol de la vida, a menudo flanqueado por otros animales. En cuanto a la posible inspiración de “la pasión de Odín” en la de Cristo, J. Markale opina que es más bien asimilable a la de los chamanes de Irlanda, que practicaban un ritual parecido.[22]

También existen paralelismos entre las Nornas que habitan junto a la raíz del mítico “fresno” y las Parcas o hilanderas del destino en la tradición griega. Además, El propio nombre de este árbol del mundo, “Yggdrasill” = corcel de Ygg (Ygg, el terrible, es uno de los apodos de Odín), permite suponer un parentesco entre ésta imagen y las prácticas chamánicas Norte y Centroasiáticas de sacrificios de caballos, que servirán de montura en cabalgadas mágicas hacia las regiones celestiales. La horca recibe también en la tradición nórdica el nombre de “caballo del hombre colgado”.

Terminaremos este apartado con un texto de Jan de Vries que hemos conocido después de redactar el manuscrito y confirmaría nuestra opinión:

“Junto a la idea de que el árbol del mundo (Weltbaum) era un fresno, que domina en la tradición escandinava occidental, se ha configurado otra tradición tal vez más antigua o especialmente del este de Escandinavia, según la cual se trata de un tejo. Incluso se sospecha que el nombre germánico de este árbol se encuentra dentro del nombre Yggdrasill, que se suele traducir como “caballo de Odín”, porque este dios debió colgar de sus ramas en su autoinmolación”[23].



DESCENSO A LOS INFIERNOS



“...bajándose hasta no lejos de las ciegas cavernas de Plutón, se hunde en vertical el suelo, sobre el que gravita un pálido bosque de ramas inclinadas y ensombrece el tejo, impenetrable a Febo y sin ninguna cima que apunte hacia el cielo” (Lucano, “Farsalia” canto VI)



Desde nuestra formación tan influida de un lado por el catolicismo y por otra por la cultura de la antigua Grecia, hemos recibido una visión mitológica de submundos tétricos poblados por horribles seres, torturas sin fin, monstruos, diablos... Amenudo esta visión se confunde sin embargo con las celestiales y paradisíacas en otras culturas y así en la céltica éste subterráneo más allá, el reino del sidh, es la residencia de los espíritus de los muertos, pero también morada de maravillas, tesoros y misterios, tierra de hadas y razas legendarias, de magos y druidas. Comenzamos pues este descenso, por una puerta cuya llave es de tejo. Un descenso penoso que aparece en multitud de mitos como paso obligado que transfigura y eleva al rango de dioses a los pocos héroes que han podido entrar y salir para contarlo. Es la experiencia iniciática de muerte antes de la muerte, que pertenece a todos los ámbitos culturales y en la que pocas veces como se irá viendo, falta una mención más o menos explícita a nuestro árbol.

En el “Canto de la Muerte de Corroy”, el héroe irlandés Cuchulainn cuenta una expedición a “la tierra de las sombras” y sale victorioso de una serie de pruebas. De este pasaje comenta Markale:

“Lucha contra serpientes, sapos, dragones, y los reduce a pedazos, lo que significa que, en tanto héroe solar, Cuchulainn aporta la luz en las regiones tenebrosas y que destruye los fantasmas de una imaginación mórbida –la suya”[24]

Se trata del mismo personaje poseedor de una lanza mágica y un caldero. El mismo que concertó una cita con su amada Fand en el tejo de Cend Tracha (Fand era habitante de Mag- Mell, la llanura de las hadas). El mismo cuyo cochero se llama Ibar (tejo). El propio Markale recalca su función de “señor de los infiernos”, comparando el pasaje de su biografía mítica en el que, siendo aún niño, mata un perro que tenía la fuerza de cien personas, con el mito griego del Cancerbero, guardián de los infiernos.

Ya estudiamos en otro lugar con más profundidad diversas relaciones entre nuestro árbol y el mundo de las sombras, la muerte y los caminos de las almas hacia el W.[25] En concreto establecíamos una estrecha ligazón entre el tejo y el dolmen o túmulo como puertas del Sidh, ese reino mítico de hadas, druidas, muertos y otros seres del más allá.

La importancia de estos mundos subterráneos, que en ocasiones se confunden con otros paradisíacos, queda reflejada en el mito de Yggdrasill y sus tres raíces para los pueblos del Norte y de un modo bastante claro también entre los galos, según el relato de sus dioses que debemos a Julio Cesar[26]:

Así, de un lado dice que “Su principal devoción es al dios Mercurio”[27](entre sus atribuciones estaba la de guiar las almas, aunque no esta claro que los galos compartieran esa concepción latina). Pero más explícito es el siguiente párrafo: “Blasonan los galos de tener todos por padre a Plutón, y ésta dicen ser la tradición de los druidas. Por cuya causa hacen el cómputo de los tiempos no por días, sino por noches”... El nombre del infierno galo “Ifurin”[28], parece estar emparentado con “If”, tejo en el actual francés, palabra que según Brosse proviene de los términos célticos ivor, galo ivos y bretón ivin.

En el mundo griego y latino ya vimos la relación de la diosa infernal Hécate y el tejo. Ovidio, por otra parte coloca a estos árboles extendiendo su sombra espesa por los caminos del infierno y a las orillas de sus ríos Styz y Aqueron (Metamorfosis IV, 432). Pero además las antorchas de las Erinias eran de madera de tejo[29] y así nuestro árbol además de sombra en las sombras, esparcía su luz en las entrañas del Averno.

Para Robert Graves, la solución al problema: “¿Cómo zafarnos de la rueda?”, se encuentra grabada en clave en las tabletas de oro que los órficos ataban al cuello de sus difuntos. “Era esta: no olvidar, negarse a beber el agua del Leteo sombreado por cipreses por sediento que se estuviese, aceptar el agua del sagrado (¿sombreado por avellanos?) estanque de Perséfone, y así hacerse Señores inmortales de los Difuntos, dispensados de nuevos Despedazamientos, Destrucciones, Resurrecciones y Renacimientos.

El ciprés estaba consagrado a Hércules, quien había plantado el famoso bosquecillo de cipreses en Dafne y simbolizaba el renacimiento”.[30]

Pero quizás aquí la sugerencia era otra, la negación de los rituales del ciprés que habrían suplantado a los originales del tejo, presentes como iremos viendo en las celebraciones de diversos misterios, entre ellos los de Eléusis consagrados a Perséfone.

Las maderas generalmente usadas para la construcción de los sarcófagos egipcios fueron las de ciprés, tejo y enebro, especies muy emparentadas entre las que creemos nuestro árbol representaba también el símbolo original.

Las especies perennes en general, serían apropiados sustitutos del tejo conforme fue olvidándose el genuino significado, así el laurel en los oráculos y en los cultos de Apolo que originalmente era un dios infernal, disfrazaba al auténtico árbol de la inspiración poética y profética.



Algunas consideraciones finales



Hasta aquí hemos visitado algunas de sus moradas y escuchado antiguos rumores sobre el viejo árbol. Más allá de nuestra comprensión en los niveles ordinarios, el cuento o la tradición espiritual de los diferentes pueblos, hablan directamente a esa otra parte de nuestro entendimiento que tan amenudo duerme porque sencillamente no ha sido estimulada y alimentada como antaño, porque incluso en demasiadas ocasiones hemos renegado de este lado “primitivo e infantil” y despreciado o ignorado sus manifestaciones tachándolas de supersticiones y supercherías, olvidando que se trata de una parte inseparable de la totalidad de nuestro ser. Del mismo modo que introducimos la lógica, el análisis y hasta el psicoanálisis para explicar el universo de los mitos, creemos que es preciso contagiar y subvertir el orden científico añadiendo misterio, poesía, y conciencia, cultivando nuestra percepción y comprensión de un modo mucho más global.

De este modo podemos entender las impresionantes tejedas del Sueve. Una antigua “ciudad de los tejos”, poblada por seres vivos y palpitantes de extraordinaria edad, edificios milenarios que continúan creciendo y albergando todas las formas de vida. En ese reino tan amenudo envuelto en la niebla, todo está relacionado con lo otro hasta formar un organismo único y diverso en el que los distintos gremios, de lombrices, moluscos e insectos descomponedores, escarabajos peloteros, hongos y microorganismos, depredadores y hervíboros, polinizadores, repobladores... tienen una función definida. Los mismos árboles que a nivél aéreo mantienen casi siempre una apariencia de individualidad, se funden bajo la tierra en infinidad de abrazos e injertos radiculares, en ocasiones incluso entre especies diferentes, relativizando los conceptos ecológicos de competencia. Se prolongan de mil modos a través de lo otro, estableciendo alianzas con los pájaros y los insectos, o simbiosis como en el caso de las micorrizas.

Es así como paulatinamente, podemos entender el paisaje percibiendo incluso la conciencia casi palpable que lo anima, podemos recobrar el sentido de lo sagrado sin necesidad de hacernos creyentes de dioses, religiones u otros sistemas preestablecidos, valorando sencillamente todo aquello que no puede ser evaluado. La belleza única de cada tejo, que se eleva como una retorcida escultura modelada por el tiempo y la roca en que se sustenta, los vientos que dominan, la ancestral memoria que portan sus genes... Los que tenemos los años contados podemos admirar asimismo la inconmensurable edad, la oportunidad única de acercarnos a estos edificios vivos que han llegado hasta nosotros a través de los siglos.

Es por eso que una vez abajo, en los pueblos que rodean el Sueve y en la práctica totalidad de las regiones astures, vemos que los tejos viven junto a cada hogar, quizá en miles de caserías. Junto a iglesias y ermitas, (conocemos al menos dos centenares de templos en los que aún vive o se conserva la memoria del tejo aledaño). La razón es ciertamente la sinrazón que genera esta tradición, no hay ordenanzas ni mandamientos, tan solo la voluntad y la costumbre de los que continúan reviviendo este acto tan sencillo y pleno a la vez de significados, la plantación de un tejo.

En mi alocado mundo todo se apresura y es por eso que subo amenudo a esa ciudad de los tejos en la que reina el silencio. Perdida en la bruma la asamblea discurre lenta como el devenir de las eras y el curso de las constelaciones. La bóveda del firmamento sobrevuela su giro incesante y habla a los árboles viejos. Y ellos miran siempre hacia el sol, recogen las pulsaciones, memorizan los ciclos en su reloj interno de savia y madera. A veces pienso que al pie de la ciudad de los tejos los hombres dormimos.





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[1] En el mundo céltico, según J. Brosse: “El tejo sería efectivamente un árbol sagrado del druidismo y muchos objetos de culto eran fabricados con madera de tejo, ya fueran tablillas de maldición, diferentes simulacra o la famosa vara druídica”. (Les Arbres de France, p. 106. Christian de Bartillat ed. 1990) Este y otros autores coinciden al sugerir que esta especie recibiría una veneración especial en aquella cultura, incluso por encima del mucho más famoso “culto” del roble

[2] The Yew Tree, Hal Hartzell, Jr. Hulogosi, Eugene, Oregon 1991

[3] Viaje a través de los mitos irlandeses, Espasa Calpe, colección Austral.

[4] Mitologías, Hanrahan el Rojo, William Butler Yeats, ed. Felmar.

[5] Tienen una página en Internet en la que explican detalladamente sus estudios y actividades en relación con este árbol.

[6] La Religión des Celtes, p. 196, ed. Payot, París 1984. En el mundo celta existen otras versiones, menos exageradas, de esta misma sucesión en la que siempre el tejo se encuentra al fin de una cadena de seres vivos.

[7] Nos remitimos de nuevo a La Diosa Blanca de R. Graves y a nuestra propia obra, La Magia de los Árboles, para profundizar en este tema.

[8] Utilizamos la traducción de Sebastián Mariner, ed. Nacional, Madrid 1978.

[9] Jean Chevalier y Alain Gheerbrant. Diccionario de los Símbolos, p. 896-898, ed. Herder, Barcelona 1988.

[10] (v. La Magia de los árboles, ed. Oasis)

[11] Por Estrabón conocemos la costumbre entre los Galos de envenenar sus flechas con el jugo extraído de los arilos del tejo. Evidentemente la noticia es errónea por lo que respecta a la parte del árbol utilizada, ya que los arilos son precisamente la única parte inocua.

[12] Según Aurelio de Llano, “Del Folklore Asturiano”, que se basa en una cita de Germanische Mytologie, Julios Von Megelein, Leipzig und Berlín, 1919- p. 53.

[13] Diccionario de los Símbolos. Jean Chevalier y Alain Gheerbrant. Ed. Herder 1988.

[14] Jacques Brosse, p. 108, “Les Arbres de France”. Christian de Bartillat ed.

Robert Graves, I, 255, “La Diosa Blanca”. Alianza edit. Madrid 1986.

[15] “Nos encontramos de nuevo- dice Markale- el tema céltico del caldero, arquetipo del Grial. Es el caldero de la abundancia, la inspiración y de la resurrección que, por otra parte, parece ser también la especialidad de la literatura galesa, puesto que se reconoce en el “Mabinogi de Branwen”, en el de “Peredur” y en la “Historia de Taliesin”. Precisamente aparece también en un poema atribuido a Taliesin, “Los despojos del abismo”, que relata una aventura bastante parecida a la ocurrida a Cuchulain, pero cuyo héroe es el rey Arturo”. (La epopeya celta en Irlanda, Jean Markale, ed. Jocar 1975).

[16] Adam de Brême, Descripción de las islas de Aquilón, siglo XI.

[17] Es curioso que las acepciones castellanas “guindar” (izar, colgar ) y “guindaste” (armazón de madera en forma de horca para colgar las ollas sobre el fuego), derivan del antiguo escandinavo “vinda” y podrían tener esa misma raíz que encontramos en el nombre bretón del tejo “ivin”. Como un rumor, sin ningún fundamento conocido, oímos que junto al tejo de Lago (Allande- Asturias), se practicaron en tiempos lejanos sacrificios humanos.

[18] Jan de Vries, ob. cit. p. 105 a 107. Reynés de Monlaur, en su novela “Almas celtas” (Gustavo Gili ed. Barcelona 1913, p. 113) escribe: “Los druidas nombran un dios cruel que exige víctimas y sangre, cuya sombra mata”. Ignoramos si esto último, que estaría en perfecta concordancia con la mitología del tejo, lo toma de alguna fuente fidedigna.

[19] Les arbres de France, p. 106.

[20] ob. cit. p. 255.

[21] J. Brosse, Mythologie des arbres ed. Plon, París 1989, p. 216. Este autor recoge también la creencia de que el alma sale por la boca en forma de mariposa o mosca. M. Elíade, Histoire des croyances I, p. 385.

[22] J. Markale, Le Druidisme, París 1985, p. 26)

[23] Jan de Vries, Altgermanische religionsgeschichte, 1957, p.381: Begoña Larrinaga nos ha aportado y traducido este texto y muchas otras informaciones útiles para la consecución de este capítulo.

[24] Jean Markale, La Epopeya Celta en Irlanda, ed. Júcar 1975, p. 130.

[25] I. Abella, La Magia de los Árboles, ed Oasis, capítulos VIII y IX.

[26] Comentarios de la Guerra de las Galias, VI, 17-18.

[27] Robert Graves en su ob. cit. p. 261 dice: “...la relación del dedo de Mercurio con el tejo la establece el hecho de que Mercurio conduce las almas al lugar que gobierna la diosa de la Muerte, Hécate, alias su madre Maia, a la que estaba consagrado el tejo.

[28] Dictionnaire de la Fable, Victor Verger, Limoges 1852.

[29] En su poema “Tebaida”, P. Papinus Statius-

habla de una Furia que alumbra a las almas en su descenso por los oscuros caminos infernales. Lleva un ramo de tejo ardiendo.

[30] Ob. cit. p.182.


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Algis
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Ubicación: Chile!!!!!!

MensajePublicado: Vie Jul 13, 2007 3:41 am    Título del mensaje: Responder citando

El tejo Es mi arbol preferido y lo mejor voy a plantar uno en mi casa!!!! estoy recontento por eso XD :wink: :wink: :wink:
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Gosuinda
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MensajePublicado: Vie Jul 13, 2007 10:09 am    Título del mensaje: Responder citando

Mi árbol totémico es el Tilo, el Roble, El Tejo, el Acebo,El Haya. Tengo ejemplares plantados en mi casa. tienen buen porte.
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MensajePublicado: Jue Ago 30, 2007 7:11 pm    Título del mensaje: Responder citando

Corrgiendo a Ernust el Godo, hay una gran tejera (bosque de tejos) en un lugar llamado Tosande, cerca de Cervera de Pisuerga (Palencia). He oído decir que es la mayor de la Península, pero no he visto otras para asegurarlo.
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